lunes, 24 de octubre de 2016

Mi vecino y el porno II

Lo que me motiva a escribir hoy es un nuevo episodio en la pelea con mi vecino por el volumen en el que escucha porno toda la noche.

Desde que escribí la entrada anterior pasó más de un mes. De las cuatro semanas, los ruidos fueron intermitentes, promedio de cuatro veces por semana de dormir mal por escuchar (proveniente del departamento de abajo) partidos de fútbol, noticieros y, especialmente en el transcurso de la madrugada, porno.
Hace ya una semana me desperté tipo dos por el ruido de su televisor, le pedí por SMS (me bloqueó en Whatsapp) que bajara y me dijo que él trabaja más que yo y que nunca tuvo problemas con nadie, que por lo que a él respecta yo me tengo que poner algodón en las orejas. Mi respuesta fue que no importa quién trabaja más ya que lo que le estoy pidiendo es que baje el volumen a esa hora para poder dormir. Cedió un poco.
Al día siguiente, si no me equivoco el lunes pasado, me fui a dormir después de las doce porque llegué de cursar tarde (y encima cené) pero ya a la una y pico me desperté por el porno. ¿Cómo, otra vez? sí, otra vez me desperté con gemidos provenientes de su televisor.
Le escribí unos mensajitos pidiéndole que bajara el volumen, que se escuchaba todo. No solo esta vez no me respondió sino que automáticamente duplicó el volumen. Buen vecino, pensé. Le avisé al portero (le chupó un huevo, no hizo nada, me clavó visto pero no bajó como me prometía siempre que haría), llamé a la policía, me puse los auriculares (juro que se escuchaba igual. Me dormí al rato con un mix de música de meditación y grititos). Escuché todo.

La medida de llamar a la policía fue instalada en mí por la gente de la administración de consorcio, que cada vez que pedí ayuda me dijeron que solo me ampara la ley de no se qué y que llame a la policía. Rústicos, porque tienen la obligación de ayudar en un caso así (familiar abogado).

A las cuatro me volví a despertar a las puteadas y a las siete y media, cuando me levanté para ir a trabajar, el porno seguía.
El martes, un día después, fue la primera vez que llamé a mi mamá llorando a la madrugada, desesperada. Unos días antes ella no me creía que era tan pesado y tan maleducado e incluso me llegó a decir que yo tengo el oído muy fino. Es cierto, a veces siento que escucho todo, pero de ahí a que esté exagerando con esto del porno hay un océano de distancia :).
Esa noche en cuestión no era porno, era el noticiero. El conductor del noticiero de la madrugada bien metido en mi habitación, como si estuviera parado al lado de mi cama. Otra vez le escribí, por tercer día consecutivo y recibí puteadas, mucha bronca. Mi vieja me dijo que llame a administración y yo ya había llamado y enviado un mail; me dijo que hable con el encargado y ya había hablado; me dijo que llame a la policía, y ya había llamado. Se quedó helada porque yo había estado "ocupándome" sola.
Le conté lo de las puteadas, le conté que la gente del edificio no me da pelota y se desesperó. Se dio vuelta el panorama, que no salgas sola de tu casa (?) y que no abras nunca más la puerta. 
Esa misma noche le insistí y le pedí al portero que baje. Lo único que logramos es que a él también lo cague a puteadas el tipo del 3C, por pasarme su teléfono.  Básicamentelo apretó.

"Quién mierda te pensas que sos, quién mierda te pasó mi teléfono? si no podés dormir no es mi problema, a mi no me jodas más" fue el mensaje que le reenvié al encargado para que vea que realmente necesitaba ayuda. Con ese mensaje logré que el tipo baje y con ese mismo mensaje logró mi vieja que administración hable por fin con la propietaria del departamento donde vive el señor. Logró, también, que la inmobiliaria que me alquila el depto. a mí también esté al tanto y a mi disposición.
Con ese mensajito logré excusarme de abrirle la puerta al violento que casi me baja la puerta a golpes la mañana siguiente. Es un vecino violento, el encargado quedó asustado y no me saluda ahora, pero por lo menos los últimos días antes del fin de semana no sufrí los ruidos.

La gente del trabajo me dice que la haga fácil y me mude, como si fuera sencillo cambiar de casa, con el ingreso a otro departamento... peor peor, como si fuera normal que el tipo sea agresivo y la única solución a esta situación de mierda sea que yo renuncie a todo. Que yo acepte la indiferencia de la Administración, del encargado, del vecino, del resto de los vecinos, y me vaya.
Es un tema muy presente la violencia de género, no porque sea una moda, sino porque realmente nos estamos cansando de que nos traten mal, especialmente cuando es por ser mujeres. Y porque seguimos reproduciendo la ideología de mierda con pequeñas actitudes diarias, como decirme que mejor llame a la policía y que ellos no pueden hacer nada, cuando todos a quienes solicité ayudan tienen el poder (legal) de hablar con los dueños de los departamentos. O decirme que abandone y me mude, porque mirá si el tipo va a parar, lo que puede pasar es que aparezcas muerta. Otro Mangieri, me dicen.
Tuve que meter a mi vieja para que luego de dos meses sienta que estoy acompañada en esto, que en sí no es grave, porque nada más le pido que baje el volumen pasadas las 12 y días de semana (el fin de semana claramente me fumo los ruidos.); tuve que meter a mi mamá en esto para blanquear el miedo que me produce que el tipo pueda controlar mis movimientos y agarrarme alguna noche que llego de la facultad, vulnerable y agotada. (Al encargado le dijo que mejor no me quiere ni ver, porque no sabe lo que haría.)

Un plus a todo esto es que le pedí por favor a una amiga que se quedara a dormir a mi casa la noche siguiente a la de las puteadas, pero no quiso porque le dolía la garganta (y seguro se trataba de una faringitis asesina). Le conté todo llorando y le pedí si podía acompañarme esa noche sola, que no me iba a ir a ningún lado porque no podía pero que me ayudaba mucho si me hacía compañía. Resulta que ella tenía faringitis (sin medicar porque el médico dice que no es para tanto pero me duele). Calculo que se enfermó de forma selectiva porque anduvo lo más bien por la vida haciendo otras cosas. No es de rencorosa, es que realmente si pedimos ayuda estamos haciendo eso, pidiendo ayuda. Entiendo al comodidad de los lugares de comodidad, pero por favor!
Por suerte un amigo se quedó conmigo y gracias a un vino compartido escuché bastante poco, pero me da bastante intriga saber cómo va a ser la noche de hoy, ya que desde el viernes que no descanso en casa. 

2 comentarios:

  1. Había escrito algo súper largo y se me colgó internet justo cuando lo quise publicar. Ok.

    Empecé leyendo pensando que me iba a reír y al final todo lo contrario. Es horrible lo que te está pasando, sobre todo la actitud del flaco cuando le reclamás. Conozco muchos casos de chicas que les pasó lo mismo.

    En fin, resumo la historia que había escrito, jaja.

    El tipo ponía el volumen súper alto (no al punto bizarro de poner porno). Después de recurrir a todo lo "legal", la muchacha llamó a la policía. Le pidieron al tipo que baje el volumen. Todo fue peor, no sólo no lo bajó, sino que le golpeaba la puerta de madrugada. La piba lloraba, no quería salir ni dormir sola, etc.

    ¿Final?

    El padre, el novio y dos amigos lo esperaron al tipo en la puerta del edificio y le dijeron que si no se mudaba en un mes lo reventaban a trompadas.

    Nunca más se escuchó nada y a las dos semanas el tipo se mudó.

    Fin (?).

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