viernes, 29 de enero de 2016

Ruido a ventilador

Me acordé de la casa de tía Delicia, si ella hubiera tenido esto
Su cocinita, baño y habitación estaban separados pero no por un pasillo, casi irreal para mi-este momento: la casa de la tía era un conventillo. Pero éramos felices, al menos yo era feliz, yo-con-mi tía, Delicia. 
- Y el tío Alejandro... ella le decía Sandro, pero mucho antes de que Sandro cantara, cuando yo era chiquitita ya le decía así, sucede que tengo memoria desde los... qué se yo, tres años .- Busqué un número que parezca insignificante pero que, al hacer la prueba, nadie pueda recordar algo de esa época. Tengo recuerdos de cuando era muy pequeña, además tengo fotos. Pero no solo las fotos. La casa de tía Delicia. Tía Delicia o La tía, nunca La tía Delicia. Entidad. Yo siempre la misma, ahora y allá, en ese pasado. La casa de Tía Delicia y el tío Alejandro siempre tenía, de fondo, ruido a ventilador, con única función en invierno y doble en verano porque,además de sacar el olor a fritanga del adentro, intentaba apaciguar el calor.
Mi primo, era casi una fatalida formalidad, era necesario para el matrimonio pero éramos mis tíos y yo. Mamá me dejaba ir a Buenos Aires todos los veranos, la Tía obligaba a su hijo a dormir en el sillón y yo usurpaba su cama. Meses, tres. Otro tres. De haber sido Delia -mamá- un poco menos amarga tal vez mi primo hubiese podido escaparme, pero el hacinamiento nos vino bien. La Tía me amaba, y yo a ella.
Años después una torre captó ese ruido a ventilador, esos olores rancios y las paredes amarillentas de la casa de Tía. Yo no volví, no soportaría escuchar el ruido que hacían los presos en la cárcel de al lado.

Sandro, ¿en dónde vivía?

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