viernes, 29 de enero de 2016

MK 2013

¿Por qué elegí La insoportable levedad del ser? cuando me lo preguntaste me hice la boluda. Que sí, que no, que no. Claro que no fue casualidad, claro - también- que no me iba a animar a decirte todo tan fuerte y claro. Pero bajé del colectivo, me encontraste en la plaza (como me encanta) con la remera en la cabeza y esos shortcitos calentadores y nos quedamos en un escalón, mimoseando... al rato fuimos para tu casa y te costó muy poco hacerme sentir lo suficientemente cómoda como para llorar como una nena y contarte las cosas que más me duelen y que me dan verguenza. Te conté que me siento sola, que mi familia es alienante y que mis amigas son dispares y que, por ende, no tengo más fuerzas.
¿Y a mí quién me sostiene? -Yo.
Y así, siendo abrazada por vos como nunca me permití llorar como una nena. Me sentí en casa, me sentí -por un ratito- cuidada. ¿Por qué, por qué sos tan, tan, tan duro?
Tan frágil, vulnerable, poco. Tan desprotegida. Tan yo.
Tan perdida me siento a veces...
Pero ayer te encontré y asumís que sos un seductor, asumís que sos un Tomás y que entonces yo puedo ser Teresa y asumís que sos un pelotudo, o al menos me lo decís, porque yo sí. Yo lo asumí, que vos sos un pelotudo y que yo soy más pelotuda. Porque si no creo yo en mí misma, ¿quién? mi cuñada me lo dijo con leche podrida pero hay una realidad y es que en algún momento voy a estar más sola todavía y tengo que cuidarme. ¿Me cuido estando con vos? ¿Tengo que preservarme más? Supongo, pero no puedo dejarte, me encantás. Me encantás. A veces me da verguenza decir boludeces, me siento pesada contándote mis cosas, a veces solo quiero escucharte y no tener que responder nada porque todo lo que pueda decir no solo puede ser usado en mi contra sino que no va a tener sentido. No porque digas cosas muy importantes. No, no me contás nada muy relevante, o en realidad se que para vos es diferente. Eso tengo que lograr, no ser transparente.
Hoy te pedí que me mostraras una foto tuya de cuando eras virgen, me mostraste varias, incluso una con tus viejos. Creo que no me daban los ojos para buscar en dos segundos parecidos y tratar de conocerte un poco más a través de cuatro ojos sonrientes en una foto. Sucede que quiero conocerte. No estoy enamorada pero es un momento bisagra.

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