miércoles, 26 de abril de 2017

Natural

Lo que más me sorprende es que, si no habitamos un lugar y mantenemos la vegetación a raya,  los árboles nos brotan. Como en Pripiat, donde los árboles crecen y tapan edificios, incluso con muchísima basura en el piso y en el aire.
Como acá, en Buenos Aires, donde los árboles crecen y sus raíces deforman las veredas. Criticamos la planificación pobre de las ciudades, nos quejamos del escaso mantenimiento del espacio público. Pero mientras perdemos el tiempo, el pasto nos crece.
Nace en el pequeño pequeñísimo espacio que une las baldosas, sale de las cañerías, crece.
La ventana de mi living fue alcanzada por una rama (que ahora tiene pequeñas flores) que sale de un tubo que tiene cables adentro. Vivo en el cuarto piso.
En mi departamento hay dos plantas, que todos los días luchan por consumir todo el ambiente.
Eso me sorprende, que si no habitamos un lugar lo consumen las plantas.

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