domingo, 6 de enero de 2013


Ese asunto, pateado,
deseo, un anhelo, deseo desear, desear vida.
Armarme
con palabras enlazadas
no palabras
sueltas.
Palabras
sueltas
que hieren, me hieren.

Construir un mundo
compartir, un mundo, ese mundo
ese mundo, nuestro
de todos
mi influencia,


ME senté y lloré, lloré por tu lejanía, lloré por tu ausencia, lloré por tu vida que, en la mía, parece muerte, lloré por tu indiferencia.
Me senté y lloré--- y no paré hasta que me dolieron los ojos, no paré hasta que la música volvió a mis oídos para alertarme de que era suficiente.
Me senté y lloré, porque juzgás sin saber, porque te encerraste en vos, nos prohibiste la entrada, me prohibiste la entrada; lloré porque para vos el cariño es limitado, algo es bueno o malo, algo es amigo o enemigo; me senté y lloré por todo el amor que me prohibís darle; me senté y lloré porque basta que me acerque a él para que te lo lleves, porque te quejás de él como si molestara, porque para vos todo es ruido y no sonido, lloré porque no puedo acceder a vos y mucho menos a él. Lloré porque no me hablas, porque no pensás como antes, porque pensar mucho no es pensar bien, lloré porque perdí otro más. Lloré porque todo lo que viene de mí es malo, porque me duele que tu felicidad esté tan lejos de mí, porque tu felicidad, o la suya, está muy lejos de nosotros. Lloré porque antes al menos te sentía lejos pero hoy sos ajeno, hoy sos indiferente.
Lloré porque trato de hacer lo posible por ayudarte siempre y para vos todo es mierda, lloré porque de vos salen solo palabras amargas, porque tu postura está encorvada, lloré porque no sonreís, porque censurás, lloré porque te parecés al abuelo, lloré por muchas cosas. Me senté y lloré mucho, dejé de taparte en mi mente, lloré porque te destapé, porque destapé esa olla de agua hirviendo que nos lastima a todos. Lloré, sobre todo, porque nada te importa, porque para vos hay buenos y malos y esa olla de agua hirviendo, que sos para mí, me quema, me ampolló toda. Lloré porque para vos soy enemigo.

Lloré mucho, después de llorar, encima, salí a la calle, me reí casi tanto como había llorado, me reí por la libertad, la mía, me reí por mi adultez y por el silencio de Buenos Aires en enero.
A una cuadra de mi departamento me atacaron, para recordarme que hoy es un día en el que mejor lloro. Así que seguí llorando, por todo lo que reiré mañana.

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