domingo, 24 de marzo de 2013

Noche de amigos

Tu respiración
 brusca, pausada y ruidosa.
Estiro la mano y te toco la espalda, estiro la mano y te toco la cola.
Pero no te das cuenta porque te enfrascaste en esa respiración tan tuya, brusca, pausada y ruidosa.
Me decidí y apoyé mi pierna en la tuya, te aplasté a vos para compensar que tu respiración me aplasta a mí.
Me invade.
Estás robándome aire, entonces, como estoy acostada, asomo la cabeza por la ventana.
Está, mi cama, apoyada en la pared de la ventana y hoy no cerré la persiana.Puedo asomar la cabeza por debajo de la cortina y respirar. Afuera el aire es distinto al tuyo y lo respiro para darme cuenta de que prefiero que me aplastes con tus ruidos y me robes el aire con tal de sacarte un poco de espacio, robarte ese espacio entre tus brazos y cuerpo. Poner mi cuerpo en ese espacito y regalarte un poco de aire.
Empiezo pasando la cabeza, después el cuello, ahí me quedo, con la nariz apoyada en tu cuello, en ese único espacio que es curvo y que me contiene sin ahogarme. Tu brazo tan enredado que si lo empujo te despierto.Entonces vacilás, dormido, usás mi cabeza de almohada, respiro en ese hueco entre tu espalda y el colchón.
Hace un rato me aplastabas con esa respiración pausada, muy ruidosa y brusca que me robaba aire. Ahora ese espacio apropiado en el que tu cabeza aplasta la mía se convirtió, de repente, en el único lugar del departamento en el que puedo respirar aire puro. Aire tuyo.
y Tu respiración
brusca, pausada y ruidosa,
me encanta.


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