miércoles, 3 de octubre de 2012


Limpiando alas, propias y ajenas
 - & preparando mi equipo de mate.

              Voy descubriendo
 conjugaciones
 combinaciones
 recetas
 no tan exactas
como que {aprendí que}usar gerundios es {error}más personal,
 que el arroz no siempre es salado
 y que los años y la libertad son lo mismo.
          Que no hay equivalencia tajante y que no hay represión excusable.
Estoy aprendiendo a reir los lunes sin llorar los domingos,
 a enseñar en mis martes y madrugar algunos miércoles
 y, por suerte, a vivir - el resto de mi vida- solo los jueves.
El limbo existe. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Clásica


Hoy estás arraigado en mí. Más que nunca.
Te dediqué un rato de cara hora.
A vos y a mi muela averiada.
Hoy estás, aniquilándome.Hoy estás   aniquilándome. Minuto a minuto.
Con cada cursilería que pienso me desarmo un poco más.
Pierdo mi valentía y mi determinación; pero hoy estás arraigado en mi, aferrado a mi brazo y yo formo parte de un caos más que nunca.
Hoy perdura,-se marca -se fija -se estabiliza -Hoy todo. Hoy la desilusión hace todo. Lo que prefiere, conmigo, hace la desilusión.
Mi muela duele.   Me sorprende cómo un pedazo de piedrita blanca, aparentemente sin ánima, puede doler como la gran flauta (suponiendo que en alguna circunstancia una gran flauta duele debido a causas inciertas). ¿O serás vos? Me parece que es eso: es mi idea de vos la que me pincha por dentro. Hoy sos parte de mí, de mi boca, de mis dolores, hoy sos un dolor. No quiero juzgarte aunque sí quiero odiarte. Pero hoy estás arraigado en mí, más que nunca y no puedo desprenderme de ese recuerdo. Muela, Eme.   M. Te escupo, te quiero escupir entero, tirarte a la mierda, al carajo.
El simple acto de caminar por la calle ligera de ropa me recordó las escapadas que me hacía hasta tu casa, la secuencia de esperar el bondi, subirme y pedir $1,25, pensarme traviesa y llegar a tu casa para encontrarte a vos y a tus pantaloncitos sexys. A vos con alguna comida rica y yo con un postre siempre en el bolso... el simple recuerdo y el extraño especie-de-deja-vu me dejaron quieta. De adelante me golpeó la realidad pero me abrazó la excitación. No puedo negarlo ni puedo pretender no ser vulgar, me excitaba saber que llegaba a tu casa, mismo piso y letra que mi departamento, y mi identidad cambiaba, vulneraba  mi pasado, mi presente, nos emputecíamos (como decía Fontanarrosa). Nos consumíamos.
El golpe en seco que recibí podría equipararse a nuestras mañanas y nuestras noches, el dedo índice de la mañana me presionó el pecho. Punzante, punzante. Me puso la piel de gallina ese hielo que neutralizó el calorcito del recuerdo.
La puta madre. Hoy, más que otros días, quiero dormir abrazada a mí y no me tengo.

jueves, 30 de agosto de 2012

Otra vez sopa


No sé si es la mirada corrompida de las personas o qué, pero lo impuro es lo más natural y los tantos quedaron tan invertidos que casi llego a naturalizarlos. Por eso necesito escribirlos. La realidad está bastante turbia últimamente: jueves de reincidencias preocupantes e irresponsables, mi cuerpo agitado y mi mente alborotada. No es felicidad, no es tristeza, es -nuevamente- esa sensación de asco. Mi cuerpo me repele y no tengo escapatoria. Mi mente me abruma y redundo en eso; estoy nerviosa y arrepentida. Sobre todo eso, si no estuviera arrepentida no estaría asqueda. Pero dicen los que saben que el arrepentimiento está mal. Nuevamente: qué está mal y qué está bien no sé... cuando creo haber encontrado algo positivo termino llorando (comiendo rockelts sola, un domingo y en mi departamento)como la nena de diez años que ya no soy. Llorando mi perdurabilidad. El viernes, todavía en un estado de estupor (en su significado médico) y sin recapacitar sobre mis macanas de la noche anterior, formé parte de un festejo ajeno. Contexto- casa full house de una compa facultativa. Fui con la rasta y el marido (23 y 49 años respectivamente) y allá me encontré con otras dos pitufas muy copadas que no pudieron contener la emoción de ver gente como ellas, así como yo no pude evitar emocionarme ante la alegría ajena. Quid - nos miraban con asco. O miedo, o impresión, o curiosidad. /Como si/ fuésemos una manga de raros: una rasta con marido grande y vestida de colores, una muy canchera con vestido, pantalón y zapatillas (prohibido, se ve), otra con rulitos sueltos muy copada con un aire de total elegancia intelectual y yo. Llevamos vinos y no me extrañó que ell@s no tomaran algo que no fuera vodka con jugo o fernet mentolado. Pero ojo, no quiero dármelas de sabionda, hay algo que desconocía cuando arranqué y es que iba a terminar en el silloncito de mi casa bastante fisura, no iba a poder levantarme para ir a cursar y que mis viejos iban a caer con la mejor comida para el bajón: facturas con crema pastelera y dulce de leche. Dormí mi noche del sábado y el domingo me encontró la sensatez que venía esquivando desde el jueves. Terminé yendo a lo de mi amiga a que me rescate la mente un rato. Mi coherencia es provisoria, son raptos. Momentos. El lunes fue fatal, no merece párrafo aparte, cursé y estuvo bueno pero ni siquiera pude ponerme en piloto automático. Mi martes estuvo mejor, seguí mi impulso y fui al centro a buscar ese libro que compré por mercadolibre el mes pasado pero que por h (cuando llueve el puesto no abre) o por b (clases que se me fueron sumando) no había retirado. Hoy cursé, comí cosas ricas, fui a andar en bici en un lugar cerrado -lleno de gente bien vestida y, ahora que recuerdo, acá se quedó mi mente hoy- y luego dí clases. Retomo. Retomo: vuelvo a eso de gente bien vestida en el gimnasio. Pagué pase libre en uno nuevo (para mi) que es bastante top y me parece que no encajo. Suelo llevarme apuntes o libros y leer mientras pedaleo. Los profesores me ignoran porque voy de joggin y con remeras grandes y no con un atuendo lulifernandezco y hoy me sentí mal. Hoy fue la cereza de mi postre, el profesor pasó a ver cómo estaba cada persona y me ignoró. Eso es todo por ahora.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Una amiga y yo concluimos lo siguiente: estudiando Letras no se vacaciona, se meten finales. No se curte, se cursa. Cambiaos todos a mi carrera a ver si mal de muchos nos consuela, tontos.
(O, en letra chica, a ver si estando todos en la misma curtimos un poco más)

domingo, 19 de agosto de 2012

"...la intimidad tiende a engendrar silencio..." En Londres, Virginia Woolf, 1931.-

miércoles, 15 de agosto de 2012

MI Peste de humedad


Llueve. El mundo se paralizó cuando cayó la primer-a gota, un poco de agua. En realidad cuando el Sol dejó de verse, porque las nubes lo cercaron, mis sentidos se inquietaron. Dejé de escuchar mi risa, el chocolate se volvió demasiado dulce y mis párpados me empezaron a pesar. El mundo se paraliza cuando llueve. Mi mundo se frena, la comida me tapa, las costumbres me horrorizan, la lectura me adormece, todos los males se agrandan para mí cuando llueve. Truena y estoy sola, truena, me da miedo y no hay nadie que me abrace acá. Al menos no de carne y hueso; la brecha entre mi soledad real y mi sensación de soledad se agranda: mientras más sola estoy, menos sola me siento... cantidad de párrafos, cantidad de letras, nadie que lee se duerme solo. Pero algunas veces por mes me gustaría que mis cuatro paredes no me contuvieran solo a mi y hoy es una de ellas. Y converso, mientras tanto, con esa gente que formó parte activa de mi vida en algún momento, intando pasar la hora (ahora & antes) y me pregunto qué juego linguistico se encierra en las palabras para designar las cosas; qué palabras construyen murallas y cuáles las derrumban. Pienso sobre la eternidad de esas palabras. Esas palabras me caen como las gotas ahora, como tortura china. Me golpean, tengo el pelo mojado, los ojos irritados de tanta lluvia y la sonrisa un poco ahogada; mi mente atolondrada una vez más. Pero me gusta. Es el andar: la incomprensión es tan maravillosa como la comprensión. A veces prefiero un poco de misterio y otras quiero entregarme a la ilusión. Hoy, pasada por agua, estoy temerosa en el misterio deseando que todo pase rápido para ver un mañana que no estoy formando. Mientras tanto, estoy viendo qué palabras me provoca decir el agua cayendo y un departamento interno.

sábado, 11 de agosto de 2012


(Parte de "Necesito" de Sui, pero no querìa poner comillas, sentí que le sacaba sentimiento al asunto) Necesito alguien - que me quiera cuando estoy cuando me voy, cuando me fui y que sepa servir el té, besarme después y echar a reir (...)

martes, 24 de julio de 2012

¿Autoconservación ó autodestrucción?


De GG saqué que Matarse no es morir; no sé si el humano comprende realmente morir, siquiera cuando se mata e, incluso, cuando se habla de "hacerse matar" se pone el instinto autodestructivo en primera instancia. Además me sugiere que, si vos te hacés matar y tu mente te hace creer -porque tiene esa capacidad me parece- que fue un accidente, que no lo hiciste vos, incluso la muerte, en sí, no la "matada" tendría menos peso. Menos culpa.De hecho sería antiético asumir el instinto de autodestrucción así que un suicidio de esa forma te privaría de la posibilidad de utilizar el de autoconservación, que es menos usual pero mejor visto. En realidad todos somos culpables de nuestra propia muerte, me perturba tanto el desdoblamiento de la mente, porque uno puede pensarse, responderse. . No todos, obvio, pero a veces matarse no incluye morir. Me parece que no tenemos un pensamiento crítico y analítico de la finitud. Pensamos demasiado en la infinitud. Nos destruimos a largo plazo x imbéciles pero, por ejemplo, si el plástico contamina, un porcentaje TIENE QUE ser de residuos medicinales que, al mismo tiempo, fueron hechos para conservanos, para salvarnos, para alejarnos de esa apestosa muerte. En fin, somos unos cagones, una especie cagona. Está bien, las otras especies no le temen a lo desconocido me parece, no tienen noción de lo desconocido, lo viven directamente, nosotros lo pensamos y no lo vivimos.

jueves, 19 de julio de 2012

Uno más


Un hombre. Empezar desde el final, usar gerundios o infinitivos y construir algo políticamente incorrecto para contar algo humano, de eso se trata. Algo imperfecto no puede si no engendrar cosas más perfectas. Un bulto: hay una avenida muy importante que deviene en una calle muy oscura, que bordea una plaza, que a la vez bordea la estación de trenes de Primera Junta, en Buenos Aires. Esa plaza tiene una calesita muy linda que suele estar apagada -o que casualmente cada vez que paso lo está- y la mayor parte del piso es de cemento. Como si fuera poco está enrejada y tiene como banquitos -también de cemento- del lado de afuera muy poco usables. Es un clásico, tradición porteña, la plaza y el hecho de que la calesita no destelle. Hoy, uno de esos banquitos tenía un bulto azul; indefinido. Desde bastante-lejos parecía una bolsa de residuos, mirada más de cerca un bolso olvidado... pasó un hombre con dos perros y los tres lo ignoraron, pasó una mamá con su bebé en cochecito y también lo ignoró, de hecho la alevosía con que ella esquivó la cosa me inquietó, consideré incluso cruzar de vereda por temor. Ellos podrían, también, ser indefinidos -por elección mía. Lo son, en verdad, por no haber mirado. Por ver sin mirar, porque ese cliché en este caso no es vano: ese bulto era un hombre. Un potencial, un humano, perdido. Uno más, entre todos, entre tantos, que no pudo. Un hombre aplastado con el mundo, que huele igual de mal que él que se ve igual. Que huele igual de mal que la mujer que lo esquivó y que los perros que ni siquiera lo olieron, como acatando la orden divina de su amo de no dejarse tentar ni por el hambre, el olfato o la lástima primitiva del que está mejor. Un hombre deconstruido. ¡Ese bulto era un nombre!. Volviendo, ¿cómo pudo esa mujer esquivarlo así? Hay que entenderla porque dando esos pasos al costado salvaba a su hijo de algo tremendo (y acá me es imposible zafar del cliché),de un hombre sin trabajo que posiblemente ahogó su mediocridad en vino antes de dormirse en la vereda de esa plaza que lejos está de ser la diversión que ella pretende sea para ese bebé. Lo esquivó y, entonces, evitó que su nene se contagie, capaz su sobreprotección la salvó a ella también de esa lacra , del varón vago con olor a transpiración y a no me baño hace mil días. . Afortunadamente, como decíamos, esa mamá salvó a su crío de la realidad. Por un rato que tal vez tenga eco en otros, ergo un par de ratos. Pero quiero ver qué mierda hace esa mina cuando su bebé quede quebrado a la buena de la noche por no tener ni el recuerdo inconsciente de la realidad. Cuando ese bebé se haga por el peso de sus ideas y se convierta en un observador más. No es orgullo lo de esa tipa, es necedad. Aunque suene fatalista, espectadores sobran. Sobramos, somos puro bulto. Casi toda la humanidad es el puro bulto necesario para que algunas neuronas nos dejen algo que valga la pena. La gente no hace nada y yo tampoco. Pero me niego a ser gente.Me odio siendo una que mira, pero simplemente no sé qué hacer. Me salva la culpa el recordar a los que ni siquiera comprenden que ese bulto es igual a todos. Bulto desafortunado cuyo mayor esplendor probablemente no comprenda, cuyo mayor logro sería caer en las manos de un buen escritor que le dedique una buena historia, que le invente un pasado, un futuro, al menos un alma. En cambio cayó acá, en un pozo de indignación, en mí. No tengo fuerza para ponerme en su lugar pero la culpa no me dejaría dormir si no le dedicara un rato de mi existencia. La realidad es a nosotros como el sujeto a cierta literatura: la sacamos por la puerta y entra por la ventana. Era un hombre, era un pedazo, una protuberancia azul del cemento gris. Un horror, para nada error. Un mal necesario, la otra cara de esta moneda e igual de real que los perros que pasaron antes que el bebé. Cómo llegamos a natualizar que un hombre viva en una plaza, no lo sé. Pero tampoco me espanto de ver un perro con botitas y mucho menos me horrorizo de los movimientos para conseguir medicina gratuita para mascotas. Supongo que es amargura, ya no me espanta nada, no hay sorpresas porque todo es más de lo mismo, todo es igual de real. Si bien se mezcla un poco el culo con la comisión de fomento, el tipo que paseaba los perros tuvo una actitud similar a la mujer con el bebé: apuesto mi vida a que si los animales se paraban a mear el arbol más cercano al hombre no los dejaba, porque pasó a su lado muy rápido, lo miró con asco, ni los dejó olerlo. Son tantas las cosas desconocidas y tantos los problemas cuyas soluciones se escapan como infinitos horizontes que las opciones nos taran. Pero que se escape la con(s)ciencia es fatal, es lo que nos consume, no como sociedad capitalista, me chupa un huevo la política, la ideología y la mar en coche: somos todos la misma mierda, somos todos hombre ¿tan dificil es de entender? Ese es el peor tipo de ignorancia y olvido: el que hace que pueda escribir esto desde mi propia computadora, con el calefactor prendido, con una taza de café con leche al lado y las piernas en otra silla mientras en la-esquina de-la-cuadra en la que está-el-edificio en el que está-el-departamento en el que vivo haya una familia revisando la basura. La semana pasada tuve que perder tiempo en un MC DONALD'S, debía entregar un sobre a las 14hs. y llegué con treinta minutos de sobra, así que me pedí un café y me senté a leer: estaba en plena descripción de la barbarie (Facundo, de Sarmiento) cuando se acercan dos nenas de no más de 12 años cuya belleza es tan real como la mugre que tienen pegada. Evidentemente no gozan de una vida como la de cualquier lector de esto. Cuestión que empezaron a pedirnos monedas a todos mientras hacian comentarios sobre lo que estábamos consumiendo y el posible precio pagado por eso, a mirarnos de arriba a abajo nuevamente y a insultarnos, fueron a pedirnos y a odiarnos. Bajaron al piso de las cajas y regresaron con una gaseosa cada una, a seguir opinando. No sé cómo terminó la historia porque mi alarma sonó y continué mi ruta, pero me sorprendió el comentario general de la gente que me rodeaba y que también se percató de esas nenas: "mirá lo lindas que son, una lástima". Esas nenas, en ese momento y para los que compartieron ese espacio y tiempo, eran menos merecedoras de esa mierda de vida simplemente por tener caras bonitas. Es cierto, son dos muñequitas pero no están peor o mejor su condición animalizada según sus rasgos. Fue brutal, pero el miedo de la gente disminuyó porque eran dos nenas lindas, el asco de les passants se potenció porque el bulto era un tipo. Y, no viene mal repetir para fijar, recalco que odio ser observadora. Me llena de impotencia pero no estoy segura de que mi mirada sea una opción, no sé si soy lo suficientemente fuerte como para transformar eso en algo más que palabras. El peso de mi realidad, de mi comodidad tiende a ser más que el ajeno. Oscilo entre lo activo y lo pasivo, entre la pasividad observadora con algo de retórica decorativa y entre el movimiento de cambio, el activismo . No estoy segura de si creo o no en el determinismo, pero por ahora dejaré que la vida haga lo suyo por esta noche. (No me pregunten por qué mierda sale todo amorfo si cuando lo escribo en el editor de entradas le pongo onda, espacios, etc.... además de eso, no lo releí entero, me cansé de leerme antes, así que debe tener horrores errores)

martes, 19 de junio de 2012

Un amigo tuyo esta centrado detrás de mi. Sabe quienes somos, me dejó pasar y hasta me miró el culo, mi único atributo según vos.
De sa pa re ce de mi vi da . Me hinchaste las pelotas que no tengo.

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